COSAS QUE ODIO (Fascículo Nº 2: Escupinazos)
A falta de pañuelos buena es lengua... jajajaHoy de camino al trabajo he presenciado un espectáculo horrendo, asqueroso, repugnante, grotesco…puaggggggggg aún me entran escalofríos sólo de pensarlo.
Y es que estaba esperando en la parada del autobús sumida en un estado de cabreo*… cuando de repente he visto y escuchado, con sonido envolvente incluido, como el señor "flemoso" que tenía a mi lado tras pasarse medio minuto regalándonos insufribles carraspeos y revolviendo insistentemente sus flemas guturales, ha terminado por depositar en el asfalto un enorme escupitajo, un gigantesco lago de babas y mocos de un color indescriptible....¿Pero qué coño se ha tomado el tío para desayunar? ¿Es que se ha bebido un litro de Flumil para estar más suelto?
Y es que odio profundamente el ir caminando por la calle y oír el rugir de la garganta de la persona que va por detrás de mio grgrgrhj...¡zzup!, se me ponen los pelos de punta aagrgrgrgrgr . Y es que ya soy capaz de diagnosticar la salud del fabricante de esputos solo viendo el lapo.
En esta descripción sobre mis odios-ascos incluyo a los que expulsan los mocos soplándolos directamente de la nariz mientras se tapan un caño y a los que extraen los mocos sólidos deshaciéndose de ellos propulsándolos, cual tirachinas, con el dedo corazón.
Estoy decidida, voy a iniciar una campaña para solicitar al Ayuntamiento que a parte de las papeleras con bolsitas para recoger las cacas de los perros. Pongan dispensadores de pañuelos para que estos especímenes dejen de depositar sus aliens a la vista del resto del mundo.
* Estado anímico causado por haber estado la noche anterior hasta las 3:30 horas en un (puto) cajero de Ibercaja (estafadores, incompetentes, ladrones...) a la caza de unas entradas, sin tener éxito alguno. Y de haber tenido que solicitar amablemente a (discutir con) varios empleados para que me proporcionaran el libro de reclamaciones (un bote de gasolina para quemar el cajero).
Y es que estaba esperando en la parada del autobús sumida en un estado de cabreo*… cuando de repente he visto y escuchado, con sonido envolvente incluido, como el señor "flemoso" que tenía a mi lado tras pasarse medio minuto regalándonos insufribles carraspeos y revolviendo insistentemente sus flemas guturales, ha terminado por depositar en el asfalto un enorme escupitajo, un gigantesco lago de babas y mocos de un color indescriptible....¿Pero qué coño se ha tomado el tío para desayunar? ¿Es que se ha bebido un litro de Flumil para estar más suelto?
Y es que odio profundamente el ir caminando por la calle y oír el rugir de la garganta de la persona que va por detrás de mio grgrgrhj...¡zzup!, se me ponen los pelos de punta aagrgrgrgrgr . Y es que ya soy capaz de diagnosticar la salud del fabricante de esputos solo viendo el lapo.
En esta descripción sobre mis odios-ascos incluyo a los que expulsan los mocos soplándolos directamente de la nariz mientras se tapan un caño y a los que extraen los mocos sólidos deshaciéndose de ellos propulsándolos, cual tirachinas, con el dedo corazón.
Estoy decidida, voy a iniciar una campaña para solicitar al Ayuntamiento que a parte de las papeleras con bolsitas para recoger las cacas de los perros. Pongan dispensadores de pañuelos para que estos especímenes dejen de depositar sus aliens a la vista del resto del mundo.
* Estado anímico causado por haber estado la noche anterior hasta las 3:30 horas en un (puto) cajero de Ibercaja (estafadores, incompetentes, ladrones...) a la caza de unas entradas, sin tener éxito alguno. Y de haber tenido que solicitar amablemente a (discutir con) varios empleados para que me proporcionaran el libro de reclamaciones (un bote de gasolina para quemar el cajero).
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